Nos vamos de vacaciones y las BTT, también. O sea, a reposar del pedaleo; al menos, unos días. Aunque sé que más de uno empieza a entrenar......¡¡el mismísimo 1 de agosto!! (Xavi: que te sea leve con Ramón en Miami).
El resumen de los últimos días: el jueves pasado salieron Agus, José Luis, Tomás y Jordi. El viernes, Alberto y Andrés nos marcamos 35,5 Km a 14,3 Km/h y 1.085 metros de desnivel positivo acumulado en un buen entreno de fondo con la ya famosa XXXL presidiendo el itinerario. El sábado, encabezados por el Cuñao, varios miembros de la Penya hicieron una salida a Can Borrell. Ya lo véis, no paramos.
Finalmente, el resumen de la salida del domingo, última de la Penya en sí. Albert, Alberto, Emili, Tomás, Xavi, Cuñao, Andrés y Jorge hicimos el siguiente recorrido: RENFE-Carretera de Esplugues-Can Gelabert-Inicio pista Penya del Moro-Trialera del bosquecillo-Mortirolo XL-Containers Can Pasqual-Turó de Can Pasqual-Trialera de la torre eléctrica-Can Llevallol-Can Cuiàs-Pista de l'Espinagosa-Carretera de les Aigües (algunos hicieron la trialera del Turó d'en Cors, siendo Tomás el único que no puso pie en el suelo en el famoso escalón -¡con dos güevos!-)-La Guinda-Plaça Mireia-RENFE. 31,3 Km-14,6 Km/h-930 metros de desnivel positivo acumulado. ¡Una buena despedida!
Aparte de esto, claro está, algunos salen este domingo, otros nos vamos de vacaciones, otros se van más tarde, algunos ya lo están y otros no tienen vacaciones o no quieren. Pero, en resumen, todos a nuestra manera a recargar pilas este agosto ya que, casi sin respiro, nos espera Montserrat y otros retos u objetivos según cada punto de vista. Por ello, este "blog" también va a recargar pilas.
¡Hasta septiembre y buenas vacaciones, Penya!
miércoles, 30 de julio de 2008
miércoles, 23 de julio de 2008
Dos debutantes en el Matamachos
Ayer, martes, tras la nocturna, retomamos nuestras salidas vespertinas, como siempre con buen rollo (tanto el de ambiente como el verbal. ¡Hay que ver lo que hablamos a la vez que pedaleamos y eso que la salida fue dura!).

Alas 19h, en la RENFE, quedamos Alberto, Tomás y Jordi, a los que se unió Andrés, a las 20:30h, en los containers de Can Pasqual. La ruta fue: RENFE-Can Clota-Barrio medieval de Esplugues-Colegio Alemán-Ermita de Sant Just-Puente de madera-Instituto Sant Just-Can Gelabert-Bosquecillo La Salut-Mortirolo largo-Pista cementera-Subida Cementera-Creu d'Olorda-Merendero Santa Creu-Carretera Molins-Containers Can Pasqual-Can Castellví-Mas Sauró-Pantano de Vallvidrera-Subida Punto Verde-Vallvidrera-L'Espinagosa-Turó d'en Cors-Pista Matamachos-Bajada asfalto de Sant Pere-Carretera de les Aigües-Plaça Mireia-Nestlé-Can Clota-RENFE. En total 35,6 Km-14,1 Km/h-1124 metros de desnivel positivo acumulado.

Al principio, con los "autobuseros" en marcha (¡juventud al poder! Cuando estos dos cojan fondo, nos vamos a enterar...), haciéndome sudar de lo lindo (¡cómo se nota la edad hasta que calientas!), subimos a toda leche Can Clota y la subida al Colegio Alemán, así como la primera parte del Mortirolo y, claro está, una vez pasada la cadena de la larga, al estar ya calentado, empecé a coger ritmo y me encontré mejor, aunque ellos no cedían.
El ritmo fue tremendo hasta el final de la subida de la cementera, cuando, ya empezado el Km 10-12 empezaron a ceder (me recuerdan a José Luis: a tope al principio y luego, una vez pasados los kilómetros, cediendo...¡Hay que hacer más fondo y menos series cortas, pareja!). Subimos a la Creu (yo no había subido nunca en una salida de tarde) y la vista era espectacular, mucho más atractiva que durante el día.
Tras bajar por donde habíamos subido nos fuimos al merendero de Santa Creu d'Olorda a reponer agua y, subimos (en mi caso a tope) por la carretera hasta los containers de Can Pasqual para recoger a Andrés. De ahí, por Mas Sauró, al Pantano de Vallvidrera. Han puesto de nuevo el agua, tras la finalización del decreto de sequía. Tomás y Jordi, que pasaban por primera vez por allí, se maravillaron del lugar. La verdad es que, desde que lo han remodelado, el Pantano ha ganado en vistosidad y, también en fauna, y es una gozada ir con los niños a ver y oír las ranas y renacuajos que lo pueblan.
Subimos a buen ritmo la pista del Punt Verd de Vallvidrera hasta la plaza central del pueblo y, desde allí, tras pasar por el Turó d'en Cors, Andrés y un servidor nos llevamos a Tomás y Jordi a......¡"desvirgarlos" en el Matamachos! (desde el punto de vista ciclista, claro). Y, claro está, el comentario mío fue el de siempre: "Aquí, el que ponga el pie en el suelo: mariquita". ¿Qué pasó? ¡Los dos debutantes, pie al suelo! Me imagino el regocijo de Agus (que le costó lo suyo llegar arriba las primeras veces pero que ya lo domina) cuando lea esto y, claro está, compañeros Tomás y Jordi; ¡la que váis a recibir en la próxima salida!
Bromas aparte, buen ambiente y buen ritmo (¡Déu n'hi do!) para ser una salida de fin de temporada. Menos mal que en agosto se descansa.... Y, claro, pareja de dos:¡a entrenar para subir el Matamachos! Sino ya sabéis lo que sois.......
domingo, 20 de julio de 2008
Nocturna 2008: Ull advissor!!
Ni más ni menos que esa frase favorita de Albert (eso creo): Ull advissor!! Y es que, cuando se hace de noche -o debo de ser yo, que con los años veo menos que un topo-, en nuestra Collserola, se ve poco, muy poco....
El grupo por la pista de Can Carbonell


Foto en la pista de Can Fatjó a Can Cuiàs
En el Turó de Can Pasqual
Foto en el Mortirolo con las luces de Barcelona al fondo. ¡Espectacular en vivo!
En la masía-restaurante de La Salut. ¡Todavía no nos habíamos bebido el orujo!
José Luis, Xavi, Agus, Alberto, Jorge y Joan nos lanzamos, tras el intento fallido de la semana pasada, a hacer la 7ª salida nocturna (la primera es del ya lejano 2.002), aunque, claro está, el resto de la Penya ya tenía compromisos personales o familiares y no pudieron venir. De todas maneras, el brindis en La Salut también fue por ellos. ¡Os echamos de menos, compañeros!
Quedamos en RENFE a las 20:30h y, después de despedirnos de Tomás y su familia que allí estaban despidiéndonos, fuimos a buscar a José Luis y Joan en Esplugues. Hicimos la subida por la pista de Can Carbonell para enlazar con la subida de Can Fatjó, como atestiguan estas fotos..
En Can Carbonell
Foto en la pista de Can Fatjó a Can Cuiàs
Hicimos varias paradas, como siempre en la nocturna, para hacer más fotos y más comentarios. No se trataba ni de piques ni de subidas a tope, aunque sí que sudamos lo suyo, debido a la humedad reinante, más acusada en el lado de la vall de Sant Just que en la parte de Can Pasqual. Buen humor, bromas constantes y, claro está, "ull advissor" con los agujeros, surcos, piedras y demás, aunque, aún a esa hora, se veía bien.
En los containers de Can Cuiàs decidimos ir hacia Can Castellví y subir al Turó de Can Pasqual. Xavi propuso bajar por la trialera de la torre eléctrica, pero....cuando llegamos allí ya casi no se veía y ¡uf!, no era plan de dejarse los piños. Eso sí, subimos a buen ritmo. ¡¡¡Había que sudar un poquito para que pudiese entrar todo lo que íbamos a beber y comer!!!
Llegados al Turó hicimos una cuantas fotos más, y, como ya se había hecho de noche (eran las 22:00h ya), nos colocamos nuestros reflectantes y nuestras luces (bueno, José Luis se puso unas luces-discoteca que unidas a los ¡¡dos focos!! que llevaba delante le hacían parecer al "niño-fosforito" de las pelis de Joselito....) y empezamos a bajar por carretera hasta la plaza del Mortirolo, con las vistas espectaculares nocturnas con Barcelona al fondo.
La bajada de Mortirolo fue acojonante (pero no en los términos que pensáis, sino del "acojono" que llevaba que me hacía retrasar continuamente del grupo. ¡No veía ni las curvas que tenía delante!), temiendo continuamente que un jabalí (los oíamos moverse entre el bosque) nos saliese al camino.
Llegamos bien, sin incidentes. Y, entonces, llegó lo mejor, nuestra cena con risas, bromas, anécdotas y, alguna que otra cosa que queda entre nosotros (memorable el chiste que nos contó Joan y que nos hizo saltas las lágrimas de la risa..."¿Qué hace un español cuando termina de hacer el amor?" ¡Las risas se oyeron en la vall de Sant Just!). Cena, como corresponde, copiosa, regada con cervezas y claras (y la coca light de Xavi, claro), con un buen y correcto pica-pica y un segundo a elegir, rematando, al menos por mi parte y por Xavi, con la fantástica crema catalana casera de cada año ¡y que siga así; yo, al menos el año que viene haré mi octava crema catalana en honor a la nocturna!
No nos olvidamos del resto de la Penya en el brindis final y, algunos, tampoco, se olvidaron de pedir el orujo que remata el asunto.
Al final, 30 Km a no sé que media y no se cuantos metros de desnivel...Pero, eso no era el asunto de la salida. Lo dicho: ¡hasta la crema catalana del año que viene!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)