lunes, 26 de mayo de 2008

¡Ya tenemos cámara de vídeo!

Tal y como digo en el título, ya tenemos cámara para grabar nuestras "animaladas" (y otras no tanto). Nos hemos decidido por la ATC 2K de Oregon Scientifics, una cámara sencilla, para empezar. Con una resolución de 640x480, una memoria interna de 32 Mb (que solo da para un par de minutos a alta resolución), complementada por la compra de una tarjeta SD de 2 Gb, que, en máxima resolución, nos permite hasta 1 hora de grabación, suficiente para grabar sectores emblemáticos de nuestras zonas preferidas.



La ATC 2K, nuestra cámara de vídeo

De momento, nos hemos limitado a hacer las grabaciones desde el manillar (la prueba no ha salido demasiado bien, ya que, al no tener la cámara una pantalla de seguimiento, no puedes corregir la posición hasta la salida siguiente; espero lo hagamos mejor la siguiente salida), aunque habrá que probar en el casco, ya que hay que ver cual de las dos posiciones tiene menos vibración sobre la imagen. Aparte de esto, con un buen programa de video subjetivo (he conseguido el Steadyhand, aunque todavía no lo he probado a fondo) y otro de edición de vídeo para poder recortar imágenes inservibles o para reducir el tiempo de grabación y poder "colgarlas" en el blog.

El domingo, salida pasada por agua, lo que, por cierto, nos impidió grabar más cosas con la cámara. Nos limitamos a subir el Mortirolo y, nada más coronar, diluvio que nos hizo bajar lo más rápido posible (con cuidado con el agua, por supuesto) por el Poni hacia Sant Just y a casa.

Salimos Isi, Alberto, José Luis, Joan, Cuñao, Xavi, Emili, Agus y Jorge para hacer 22,3 Km a 14,4 Km/h y 665 metros de desnivel positivo acumulado. A pesar de la lluvia, buen ambiente, todos equipados con el maillot del Cabrerès 2.008 (teníamos idea de hacernos fotos; no pudo ser) y haciéndonos las bromas típicas sobre el Cabrerès: que si yo llegué el último de la larga (amigo Andrés: tienes razón, llegué el último de la Penya en la larga.....¡porque fui el único que la acabó! Los otros dos ciclistas que me citas, y que llegaron antes que yo, no sé quién son ya que nadie de la Penya me adelantó en la pedalada; deben ser otros......); Joan comentando que hay "muchos tramposos" haciendo la Cabrerès; Jorge, coincidiendo con todos, echando "pestes" de los avituallamientos; José Luis y Andrés "fardando" ante el Cuñao de "casi haber ganado la Cabrerès corta" (yo diría la corta de la corta) y otros, pero, siempre con el recuerdo de haberlo pasado de coña y, a pesar del fango y del barro, con ganas de repetir (así lo espero) el año que viene.

Y ya que los vídeos no son buenos para publicar, más fotos del Cabrerés. Y el domingo, no os olvidéis, la Volta als Turons de Sant Just, con un recorrido muy familiar para nosotros y...¡un buen maillot de regalo!
¿Cuántas cervezas se habrá bebido este trío?

Cabrerés 2008: Barro, barro y más barro

La verdad es que los parajes del Cabrerès son una pasada

miércoles, 21 de mayo de 2008

Cabrerès 2008: ¡Ya se acabó!

El título del "post" es escueto, porque no cabe un subtítulo que bien podría ser: "Triathlon del Cabrerès" o "Como entrenar para una triathlon" o alguno más que se nos pueda ocurrir.

Nadar, lo que se dice nadar, nosotros no nadamos, pero ¡nuestras bicis no opinan lo mismo! Yo, al menos, al principio, contaba los charcos (¡algunos hasta nos metían media bici en ellos!) para, luego, en la comida, comentarlo entre todos, pero, sobre todo a partir de Rupit, decidí no hacerlo ya que eran innumerables; pero, correr, caminar e ir en bici (¡aunque poco!) sí que lo hicimos y yo, al menos, tras la dura experiencia, puedo decir que, en cuanto pueda, haré una triathlon de esas. Creo que estoy preparado.

Al grano: Agus, Xavi, Andrés, Alberto, José Luis, Cuñao y Jorge, que nos desplazamos el sábado y Emili, Joan e Isi, que se nos unieron en la misma salida, el domingo, fuimos los miembros de la Penya que nos desplazamos para hacer nuestra segunda gran cita de cada temporada: el Cabrerès 2.008. Como siempre, acompañados de nuestras familias, que, a pesar del mal tiempo, pusieron buena cara y paciencia, aceptando, como cada año, nuestro "hobby bttero". Otra vez, especialmente, mil gracias tanto a las que vinieron como a las que no pudistéis venir. Sin vuestro apoyo, es imposible que podamos disfrutar de la BTT y de nuestra amistad.

El sábado llegamos ya con lluvia y, tras observar como llegaban a meta, tanto los participantes en el Open Provincial como los de la Mini Cabrerès, con barro hasta las orejas y "echando pestes" de la cantidad de fango que se habían encontrado, unos y otros comentábamos que la ruta larga (60 Km) se nos iba a hacer muy pesada y que, la gran mayoría, preferían hacer la pedalada corta (35 Km); solo algunos, en función de como amaneciese, dejábamos en el aire poder decidir.

Tras la cena, como siempre completa, en el Hostal "La Devesa", cerca de Rupit y al borde de la carretera de Roda de Ter a Olot, y perfectamente guiado por nuestra amiga Carmina que, desde el año 2.003, nos acoge para este evento (¡Saludos y gracias desde aquí, de parte de todos!), aderezada con las mil bromas de siempre y con los ¡¡cuatro postres de crema catalana (¿o fueron cinco?) que se zampó el Cuñao!! y los estómagos llenos, nos fuimos a la cama para levantarnos a ¡¡¡las 06:45h!! Más o menos, como cada año, ¡qué madrugón! Aunque para madrugón, el que se dieron Emili, Joan e Isi, que salieron a las ¡¡05:30h!! desde L'Hospitalet. Sin comentarios; creo que no me he levantado a esas horas en toda mi vida.

Costó dormir. Yo, al menos, tardé una hora en terminar la digestión de todo lo que me había metido entre pecho y espalda. Pero sé, de buena tinta, que Andrés (venía, todavía, "tocado" de su caída cuando hicimos la salida al Puig Madrona, pero acabó la Cabrerès, y con nota), teniendo de compañero de habitación al Cuñao, poco durmió. Y es que.......¡¡Cuñao, como se te ocurre obligar a Andrés a dormir con la ventana abierta, en pleno Prepirineo!!

Al día siguiente, buena noticia. No llovía y, a pesar de alguna nube amenazadora y del espectáculo que daba ver la niebla en el valle del Ter, por debajo de nuestras cabezas, podía (y de hecho así fue, en algún momento de la pedalada) salir el sol. Bueno, al menos tomaríamos la salida ya que habíamos comentado por la noche que si, al levantarnos, estaba lloviendo, ¡volveríamos a la cama, con lo bien que se está en ella!

Tras desayunar y, después de ponernos en contacto con Emili, Isi y Joan, que ya habían llegado a L'Esquirol, cargamos las bicis y nos fuimos a realizar la 6ª Cabrerès de la Penya BTT Canigó, con la ilusión de cada año y, al menos yo, en mi fuero interno, pensando que no hubiese tanto barro y que, quizás, se podía hacer la pedalada larga. A ver.........


Caras de sueño a las 7 de la mañana

Aparcamos en el mismo lugar de cada año, y, al observar los campos de alrededor del pueblo ya se podía "mascar la tragedia": barro, suelo muy blando y agua bajando por las calles más empinadas, pero, en general, daba la impresión inicial de que se podía pedalear.

Nos dirigimos a la salida (¡este año, no podíamos salir desde el parking; había que pasar por la alfombrilla de salida que, luego, nos marcaría el tiempo de la pedalada! Lo dicho y que sirva de primera crítica: el Cabrerès siempre ha sido una pedalada para disfrutar, sufrir y sudar sobre una BTT y cada uno ya tiene su propia satisfacción al respecto: unos, con solo disputarla y otros, con mayor compromiso o esfuerzo, con la satisfacción de haber hecho deporte al ritmo que cada uno cree que debe ir. Por ello, el cronometraje sobra. Cada uno ya tiene su propia conciencia para saber qué ha hecho o cuánto tiempo ha realizado) y nos encontramos a Isi, Emili y Joan ya preparados para salir y, a las 08:00h, aproximadamente, iniciamos una nueva Cabrerès.

Tras la primera curva, ya vimos la primera avería: ¡a los 100 metros de salir, un "bttero" rompe la cadena! Visto lo que vino después, mejor haberla roto ahí; pero, desde luego, fue una premonición de lo que vimos después....

Tras salir del pueblo, primera bajada llena de barro (¡uy, que mal rollo!) que, tras 2 Km, nos llevó a la primera subida por pista: barro y regueros de agua por todas partes. Imaginaros el asunto, aunque, en principio, se podía ir pedaleando. Pero, mientras, por detrás, Agus había tenido que retirarse por problemas en el cambio. En esas condiciones y variando de vez en cuando el terreno llegamos, tras atravesar por primera vez el pueblo de Cantonigrós, sobre el Km 12, al primer avituallamiento el cual, a mi parecer, sobraba. Dicho esto, mi segunda crítica: Ya lleva años el Cabrerès en marcha como para no esmerarse en la calidad de los avituallamientos (al fin y al cabo, te cobran 28€; en la próxima Volta als Turons de Sant Just, nos cobran 16€ y también dan "maillot"). Al menos, en los dos avituallamientos en los que me paré (el penúltimo y el último, eso sí, bien situados) constaban únicamente de agua y.....¡¡barritas troceadas compartidas!! Sin comentarios,

Ahí, se iniciaba la parte más bonita desde el punto de vista paisajístico de la ruta y que, desde hace dos años, hacemos en subida (creo que es mejor así que hacerlo en bajada, ya que, de esta última forma, no podías disfrutar de las vistas), alrededor de las "cingleres" sobre el Ter, concretamente sobre los pantanos de Sau y Susqueda, que este año estaban totalmente tapados por un mar de nubes y que hacían que nos sintiésemos "por encima del cielo". Emili, Jorge y yo alucinábamos y nos hicimos la siguiente foto.



Emili, Jorge y Alberto en los desfiladeros del Ter, cerca de los pantanos de Sau y Susqueda


Sobre esas alturas, y en vista de que hacía un tiempo magnífico y llevábamos una buena media, les digo a Emili y Jorge que decido hacer la larga. Al fin y al cabo, si el terreno sigue como en la primera pista (eso creía yo, ¡iluso!), no se haría tan duro y me encontraba bien. Cerca de Rupit, y antes del almuerzo, ¿desvío de la corta? ¡Qué raro! ¿Qué no van a almorzar los de la pedalada corta? ¿No han pagado lo mismo? Bueno, no hago caso y sigo con mi idea de la pedalada larga y, tras llegar a Rupit decido no parar: llevo suficiente comida y no me encuentro cansado. El ambiente es espectacular, tanto en las calles que animan a todos como en la zona del almuerzo con un sinfín de ciclistas almorzando. Decido seguir y, subiendo hacia el cruce de la salida, me encuentro con el cartel de desvío de la pedalada corta (flechas azules) y la larga (flechas amarillas) y la tentación se hace evidente. Pero decido seguir con la esperanza de que, finalmente, en alguna de las dos bajadas que nos quedaban, algún compañero se uniría a mí, pero......¡¡me dejásteis colgado, bribones!!




Joan, Xavi, Emili y Jorge cerca de Rupit

Ya pasada la carretera, nos metemos en una pista con mucha agua, pero ciclable y ya estaba yo de enhorabuena por haber continuado, pero, sobre el Km 33, todo se vino abajo. De ahí, hasta la Collada del Vidrier, todo eran senderos de subida y de bajada (con algún tramo de pista y varios de piedra resbaladiza) que se habían convertido en auténticas pistas de patinaje sobre fango, donde la conducción era casi imposible. Yo, al menos, paré cuatro o cinco veces para, con alguna rama de árbol, quitar todo el barro de ruedas, frenos y carrete de platos y piñones. Suerte del aceite especial para húmedo que llevaba, si no, estoy seguro, no llego montado en la "cabra". Roturas de cadena, cambios, frenos que no frenaban, caídas continuas (yo mismo caí cuatro veces y en una de ellas me clavé el manillar en el muslo izquierdo) y muchos, muchos minutos caminando fueron la constante. ¡Realmente infernal! Si en algún momento podías montarte en la bici ibas "culebreando" de lado a lado de la pista (en los senderos era imposible siquiera montarse) con el único objetivo de mantener el equilibrio y, en cuanto tocabas un poquito el freno de atrás, te ibas al suelo sí o sí.


¡Así fuimos casi toda la pedalada en las zonas de fango y barro!

Además de ello, algunas de las subidas por sendero eran imposibles, incluso en seco tal y como indica mi archivo descargado del GPS, en que algunos picos llegaron a ser del ¡¡28% de desnivel!! Imaginaros con barro y agua. No ví a nadie, en esos sectores, subido a la "cabra". Por ello, ahí va mi tercera crítica: En una pedalada, no es de recibo que se "castigue" a los participantes de la pedalada larga, con unos senderos con semejantes desniveles. Dejarlos para los profesionales de la BTT.

Tras subir caminando (a ratos te podías montar en bici, pero alternando el pedalear con "hacer el patinete") dichos senderos, tocaba bajar por otros parecidos en cuanto a barro, desnivel y estrechez y, en otra bajada por sendero, lo que, en mi modesta opinión, fue el colmo: una "trialera" de DH, sobre el Km 46, para la que, ¡en seco!, necesitarías el casco de la moto y todos los arneses que tiene el Cuñao para tener un poco de valor e intentar bajarla, aunque dudo que un "bttero" popular pudiese bajarla. Para que os hagáis una idea (aparte de que nada más iniciarse había una moto de la organización y, al finalizar la trialera, estaban los enfermeros con una ambulancia), es como el escalón complicado de nuestra querida trialera de la Cua del Bacallà, pero en toda la trialera y con un desnivel diez veces mayor que la Cua. ¿Merece la pena? Otra crítica, la cuarta, por mi parte.

Ya a esas alturas, todos los que ibamos caminando (no vi pedalear a nadie) por esos senderos echábamos pestes de nuestra decisión de hacer la pedalada larga y, al menos en mi caso, solo servía de consuelo, aunque poco, el de estar teniendo otra experiencia (aunque, desde luego, será la última). Yo, y podéis creerme, ya me daba igual hacerla entera o no y la satisfacción del "deber cumplido". Estaba dispuesto, en cuanto llegásemos en algún momento a la carretera, a ir por la "vía de en medio" directamente al pueblo, pero no tuve esa suerte. Estaba hasta el "gorro"; aunque, increíblemente, y a pesar de caminar durante muchos minutos por en medio de un fango que nos hundía hasta el tobillo, las zapatillas todavía entraban en las "calas", mi cambio iba a la perfección y mis "tubeless" agarraban decentemente.

Llegamos al último avituallamento y nos dan buenas noticias: 11 Km para meta con una subida no muy larga en pista (¡por fin!) para acabar con otra trialera menos exigente y más corta. Pero....¡ni subida corta -fueron unos 5 Km inacabables- ni trialera poco exigente ni corta -fueron 2 Km con un fango y con un montón de curvas cerradas que dieron conmigo en el suelo dos veces-! Pero, al menos, y ya viendo desde arriba (habíamos ascendido hasta cota 1.175) L'Esquirol, te podías animar pensando en la llegada, la cervecita, el "maillot"....

Lo mejor de todo fue el último sendero que, aunque con barro, permitía pedalear y dejarse ir -era casi todo en cuesta abajo- y fue lo mejor de esa parte final, aparte el espectáculo de todos los ciclistas que, en la riera de entrada al pueblo, metían la bici, literalmente, dentro del agua, para quitar el barro.

Cuando llego a meta, tras 56,7 Km a 10,2 Km/h y 1.754 metros de desnivel positivo acumulado, ahí estaban mis compañeros y, al menos, me consuelo viendo que ellos lo han pasado igual de mal (ya nos dirán en sus comentarios a este "post"), tanto los que hicieron -parafraseando las rutas que siempre hacemos de nuestro querido Mortirolo o Coll de les Torres- la corta de la corta, la larga de la corta o un servidor que hizo la larga sin más. Al menos, ahí se ven las fotos de todos con el enorme sufrimiento, a pesar de las sonrisas y las cervecitas (Agus y Cuñao, ¿cuántas llevábais ya en el momento de la foto, bribones?).


Todos, menos Alberto que aún estaba pedaleando, felices de haber acabado el "infierno", ¡con unas cervecitas, claro!

Después, lo mejor del deporte, como siempre, y más si se hace en compañía de amigos: una buena comida, con todo tipo de bromas, risas y, por supuesto, buen vino, mujeres (las nuestras, claro está), unos geniales canelones de "Ca la Carmina" y (¿verdad, Cuñao?) unas cremas catalanas de "escándalo" y el comentario de siempre (aunque Joan no tenía claro volver el año que viene, aunque sé que repetirá), a pesar de la ruta, del barro y del tremendo cansancio:

¡¡¡NOS VEMOS EN EL CABRERES 2.009!!


miércoles, 14 de mayo de 2008

Cabrerès 2008: ¡Ya está aquí!



Ya está aquí nuestra pedalada más representativa: el Cabrerès. Este domingo, a las 7:30h (esa siempre es nuestra intención; luego acabamos saliendo a las 08:00h), desde L'Esquirol (o Santa María de Corcó, si eres católico) 60 Km nos esperan a Xavi, Isi, Joan, José Luis, Alberto, Jorge, Andrés y Emili, mientras que Agus y Cuñao (¡no me lo creo, Cuñao; tú debes hacer la larga y olvídate de la cerveza!) harán la ruta corta de 30 Km por los fantásticos parajes de la Serra de Cabrera cerca de los pantanos de Sau y Susqueda, los cuales forman una magníficas "cingleres" cuya vista desde ellas es, sencillamente, espectacular.

Este año, cambios en la ruta. En primer lugar, deberemos llevar "chip" de cronometraje, ya que este año la pedalada es puntuable para la Copa Provincial de BTT; con lo que me imagino que el circuito no será muy "trialero", aunque según el perfil de la ruta, sí se pasará por alguna zona revirada que indica, en el caso de las bajadas, que algo habrá. Pero, nos quedaremos sin ver el Salt de Sallent, sin pasar cerca de la Devesa (el hotel donde estaremos alojados, bien cuidados por Carmina y su personal, como cada año) y, por tanto, sin poder saludar a nuestros familiares y, sobre todo, no podremos bajas las losetas de piedra que nos colocaban en el final de la pedalada, entre Cantonigrós y L'Esquirol, y que eran un buen remate. Yo, particularmente, cabreado por ello, ya que quería probar la "doble", pero, ¡la disfrutaré igual!
Nos juntaremos el sábado varias familias y habrá ambiente, tanto el sábado por la tarde, viendo a los "peques" que harán la Mini Cabrerès, como por la noche en la cena, comentándolo todo.


Foto en la llegada del Cabrerès 2.006 (Agus, Esteban, Andrés, Emili, Alberto y Xavi)

A ver si el tiempo nos respeta, sino......¡ya sabemos que es hacer la Cabrerès con barro! ¡Lo tendremos hasta en las orejas! Espero que no y, por supuesto, haré un "post" largo sobre la pedalada cuando regresemos.

Estos días, han sido de relax; con salidas tranquilas y, seguramente, individuales para terminar de llegar lo mejor posible y bien descansado y, sin olvidarse de los tres plátanos diarios (receta de Andrés para recargar durante la semana previa). Pero, para rematar, el lunes hicimos la última salida, con el Cuñao de jefe de rutas, y, la verdad, por una vez, buen planteamiento del "cervecero": un par de subidas para cargar piernas y carretera de les Aigües en su totalidad en la que hicimos fondo.

Dicho lunes quedamos en la RENFE: Agus, Andrés, Cuñao, Xavi, Alberto, Tomás, Emili, Jordi y Jorge, recogiendo, luego, en Esplugues y Sant Just, a Joan y José Luis. Total: ¡¡11 miembros de la Penya!! Ya se notaba que el Cabrerès estaba cerca....; no se perdonaba ni una salida. Además, tanto Andrés como Emili y yo, "doblábamos" tras la salida tremenda del día anterior con Albert, aunque a Andrés parece que le vino fenomenal; ¡como tiraba en les Aigües junto a Xavi! Pero, luego cuento....

El recorrido fue: RENFE-Carretera esplugues-Rambla Sant Just-Can Pedrosa-Subida a Sant Pere por la Font Beca-Plaça Mireia-Carretera de les Aigües-Subida als Vivers de Can Borni-Carretera a Sant Cugat-Can Cortés-Turó d'en Puig (Mortirolo 2)-Sendero Torre Collserola-Vallvidrera-Turó d'en Cors-Plaça Mireia (almuerzo)-Can Clota-RENFE.

33,1 Km-831 metros de desnivel positivo acumulado-¡¡15,4 Km/h!! ¡Más rápido que el domingo!, aunque hay que matizar que hacer 9 Km por les Aigües sube la media, pero... ¡Déu n'hi do!

Lo más destacado, aparte de que alguno se va acercando, sino ya está dentro, del equipo A (¿eh, Xavi? ¡Menudos sprints me diste!), fueron los 9 Km mencionados con Xavi, Andrés (¡ni con la rodilla tocada podemos con él!), Alberto y Jorge y que nos "marcamos" a 30 Km/h de media en casi todo su recorrido; Jorge y yo manteniendo el ritmo con los dos primeros como podíamos. ¡Así fui yo luego!


Recuperando en el pla de les Maduixeres, tras la tremenda paliza en Carretera de les Aigües

Luego, buenas subidas a Sant Pere y el Turó d'en Cors que nos vino fenomenal a todos. El nivel alto (incluso Agus y Joan que llevaban tiempo sin venir) que hacía que las esperas en los cruces fuesen simbólicas (salvo en los 9 Km mencionados, donde si hubo más relajación en general).

Almuerzo con muchas risas en Plaça Mireia y ultimando lo del fin de semana (espero que Emili y Joan se hayan podido inscribir y, sino, ¡animaros y hacedla con nosotros aunque sea sin dorsal!).
Nos vemos el domingo, ¡quedan cuatro días....!