El título del "post" no es mentira. Este año ha sido más duro ya que, aunque ya no exista el paso por Collserola, para unir Castellbisbal con Ullastrell, nos han puesto varias subidas realmente duras -en una de ellas, me marcó más del 20% de desnivel medio en 300 metros-, una de ellas por el Coll de Santa María, que yo he hecho este año en la Caminada L'Hospitalet-Montserrat, y que endureció, aún más si cabe, esta Pedalada ya de por sí muy dura. Los datos que siguen lo dicen todo: 73,7 km con 2.092 metros de desnivel positivo acumulado y un perfil rompepiernas en el centro de la Pedalada, tal y como lo véis en el diagrama.


Pero, lógicamente, y a pesar de lo que más de uno comenta -¡José Luis, el año que viene vuelves, no me cuentes "rollos"!-, la alegría por llegar a Montserrat -¡más o menos de una pieza!- aunque nos cueste cada año más, es inmensa y la satisfacción de poder contarlo y, en el caso de varios miembros de la Penya, poder compartirlo con las familias es única. Por eso, es, junto con el Cabrerès, la pedalada emblemática de la Penya BTT Canigó.
A las 7:25h quedamos en la RENFE, para tomar el tren a Sant Joan Despí, Rosendo, Alberto, Tomàs y un amigo de Tomàs (Carlos). Nos encontramos con Paco Lapierre, que nos deseó suerte (no sé cómo fue la salida del domingo ni si el Cuñao, por fin, debutó en la temporada 2009-2010. ¡Pero ya sé que empiezas a animarte! ¡A ver si es verdad!). Tras llegar a Sant Joan, nos encontramos en Can Negre, centro de inscripción de la Pedalada, con el resto de la Penya que iba a realizarla: Fernando, Emili, José Luis, Jorge, Carlos, Antonio y Paco, junto a Xavi2 y el hermano de Fernando. Sólo eché de menos a la "vieja guardia" de la Penya: Xavi -¡me has fallado este año, campeón!-, Andrés, Agus y Albert -¡ya sé que vuelves a coger el "gusanillo" y me alegro! A ver si te veo algún jueves-. El amigo de Tomàs (Carlos) nos hizo unas fotos, junto a las que nos hizo en la estación, y, cuando me las envíe, las "colgaré" en esta misma crónica.
Jorge y Carlos se fueron hacia las primeras filas de la salida, mientras que los demás nos quedamos atrás, esperando a Fernando. El día prometía ya que no hacía demasiado frío, aunque, al menos en mi caso, los manguitos los tenía puestos y no me abandonarían hasta Monistrol. Para mí, al menos, y recordando otros años, ¡mejor así! En el 2007 llegué arriba totalmente deshidratado, con una temperatura de más de 26 grados y, las previsiones para este año me daban miedo, pero, finalmente, la subida a Montserrat fue ¡hasta fresca en varios tramos!
Pistoletazo de salida. Veo que José Luis, Emili y los demás iban a ir tranquilo y decido recuperar posiciones para enlazar con Jorge y Carlos, pero, el hecho de salir atrás y tener que superar ¡más de 1.100 participantes! -creo que es nuevo "record" de la Pedalada- y encontrarme con varios "tapones", ya en el río, lo hicieron casi imposible. Mi idea era, como cada año, llegar a una hora decente a Monistrol, para evitar el calor en la subida final. Por ello, al menos en el tramo llano del río, decidí ir a una media de 25 km/h, para ganar tiempo.
Poco sé de los demás, aunque sé por José Luis que, para ellos, fue muy duro. ¿Qué año no lo es, compañero? ¡Sé que repetirás el año que viene! Ya contaréis en el "chat" o en los comentarios. Pero, al menos, intentaré contar un poco lo que ví y lo que oí, ya que, luego, en meta, sólo coincidí con Jorge, Carlos, Rosendo, Tomàs y Antonio, debido a que Jorge y yo teníamos que marcharnos rápido a casa y debíamos coger el tren de las 15h.
Tras acabar el tramo del río Llobregat, nos adentramos por un nuevo terreno dentro de Molins, con varios tramos asfaltados y alguna que otra subida dura, para, tras pasar el avituallamiento de Castellbisbal, que este año estaba situado en un lugar diferente, después de bajar la trialera que unos lleva a la riera de Banyeres, en vez de seguirla para enlazar con la subida a Ullastrell, este año, giramos a la izquierda para subir por unas pistas con un desnivel tremendo y que, realmente, no nos esperábamos. Fue duro, con varias rampas al 20%, y que, por supuesto, hicieron "daño".
Rápida bajada y, de inmediato, subimos hacia Ullastrell, para dirigirnos al avituallamiento del kilómetro 32. Fue una rato agradable, ya que dicha subida no es dura y, durante un kilómetro, hacemos la carretera hacia el pueblo que, alguna vez, hemos hecho con la bici de carretera. Jorge, Carlos y yo no paramos, y, de inmediato empezamos la bajada hacia la riera de Sant Jaume.
Allí, Jorge tuvo su caída, por suerte sin incidencia grave, aunque, por supuesto, eso marca para el resto y, por lo que ví en meta, fue un golpe importante. Supongo se le habrá hinchado. ¡Ya explicarás cómo estás! ¡Espero no sea nada! La verdad es que, por primera vez, dicho tramo estaba señalizado, y con buen criterio, ya que, aunque no era peligroso en extremo, debido a las últimas lluvias, varios surcos lo atravesaban y te obligaban a bajar con mil ojos. Yo mismo, y eso que ya sabéis lo despacio que bajo, estuve a punto de irme al suelo y, al menos yo, ví un par de vueltas de campana.
Cruzamos la riera. Más agua y barro de lo previsto. Hay que decir que las bicis llegaron "guapas" a meta ya que, a ello, hay que sumar la cantidad de charcos que tuvimos que atravesar yendo por el río desde La Puda a Monistrol. La subida tras ella, como siempre, ¡y cada año veo algo así!, fue de "rotura de cadena". Es una rampa corta de unos 500 metros y que, este año, estaba bastante estropeada por la lluvia y, al menos yo, tuve que poner pie a tierra a media subida ya que era imposible pasar por ningún lado. Eso sí, alguno lo intentó y un ciclista del Avila Rojas, destrozó su cadena de la que salieron, literalmente, disparados un par de eslabones del cambio brutal que hizo. ¡Es mejor ser listo!
Tras la riera, y eso ya se esperaba, la tremenda subida hacia el alto de la Socarrada, aunque este año, se tomó por otra cara, cerca de la Nacional -incluso pasamos por Can Pastallé, punto de control de las caminadas a Montserrat y que está justo al lado de la carretera-. Hay que decir que era más suave, ¡pero más larga! Desde luego, si vas mentalizado con un recorrido y te encuentras con otro.....¡malo para regular tus fuerzas!
Coronamos y tras la bajada hacia Olesa -¡gritamos a nuestros amigos, los Plato Pequeño, pero creo que no nos oyeron!-, giramos hacia el Poliesportiu y, después de una pequeña subida, empezamos la famosa bajada de los "escalones", también señalizada, con buen criterio, este año, y, por primera vez, me di el gusto de hacer un par de "saltos". La bajada estaba mucho mejor que la anterior donde cayó Jorge y, desde luego, apetecía relajarse un poco.
Tras el rato por la carretera nacional, llegamos a La Puda. No reposto agua ya que en unos 8 kilómetros llegamos a Monistrol. Me preparo. Todavía me acuerdo de las "hostias" que se daba el "personal" en la bajada hacia el río, en las "pistas de esquí de arena" que se formaban. Me agarro a los frenos. Respiro. Tras la dura subida que nos hace pasar por el famoso "desfiladero" de la Puda, empiezo la bajada, pero.....¡ostras, se nota que ha llovido! Ni siquiera había una fina capa de "arena asesina" en la zona. ¡No podré ver ningún tortazo espectacular este año! ¡Sí, veo uno, pero es en el tramo en llano por el río, lleno de charcos y que nos dejó las bicis para el "riego", dónde un ciclista se enreda en una rama y cae de bruces en medio del charco! Su "maillot" de la Pedals de Foc, de color blanco, pasó a ser de color marrón, je, je.
Llego a Monistrol. Sigo sin cazar a Carlos y Jorge. ¡Si que me han cogido ventaja con esto de salir delante! Pero me encuentro con Jordi Prieto, hermano de Agus. ¡Ostras, Jordi, voy delante tuyo en una Pedalada! Mi moral se rearma.....hasta que me dice que va acompañando a otros compañeros. ¡Vuelta a la realidad! Paro allí unos cinco minutos y reposto líquido -¡otra vez el maldito zumo! ¿Cuándo pondréis bebida isotónica en ese crucial avituallamiento? ¡Es lo que se necesita! Supongo que Rosendo me hizo caso y no bebió este año. ¿Verdad, compañero?-, como medio plátano y una barrita y ¡hala! a sufrir los 18 kilómetros de subida.
Subo bien la primera parte. El hecho de anular la entrada por la urbanización y, por ello, eliminar las rampas del 18% que, más de una vez, hacíamos a pie, hace que, mentalmente, estés más "animado", si es que se puede decir así. Y, además, debido a ello, hacer un kilómetro de bajada, antes de las rampas duras anteriores a la Urbanización "El Prat" -no la anterior, sino la que, pasado el último avituallamiento, nos lleva a la subida suave final-, vuelve a ayudarte más aún. Además, gracias a la compañía momentánea de Jordi, que me hizo la foto que os pongo aquí -¡gracias, de corazón, ya que no tengo ninguna foto de esta Pedalada encima de la bici!, lo superé mejor; aunque, había que ver al "máquina" de Jordi, ya que, en cuanto la subida se empinaba por encima del 10%, era visto y no visto. ¡Y eso que no paraba de subir y bajar para ver como iban sus compañeros!

Alberto subiendo hacia Santa Cecilia. Foto de Jordi Prieto
Llegamos a la carretera y, de ahí, el tramo final de 5 kilómetros hasta Santa Cecilia, ya con el monasterio y la meta a la vista, con un porcentaje más suave, te invita a dar el "do de pecho" final. Pero, en mi caso, fue duro. No me quedaba gasolina. Mi error: salir el jueves a hacer 50 km. No pude salir el miércoles y ese día de descanso de menos, me pasó factura. Lo que no me pasa nunca factura es la alegría inmensa de sumar un año más y seguir pudiendo con esa distancia, esa subida final y llegar a meta con el aplauso de familias y curiosos. ¡En ninguna otra Pedalada se ve algo igual!
Me encuentro, por fin, con Jorge y Carlos que habían llegado un minuto antes que yo. Un cuarto de hora después, llegaron Rosendo y Tomàs -¡otro par de cracks!- y, ya más tarde, pudimos ver a Antonio. Me supo muy mal -este año no subían mis familiares, por compromisos varios- no poder ver a José Luis, Emili, Fernando, Paco, Xavi2, Carlos (el amigo de Tomàs), el hermano de Fernando y, por ello, no poder hacer la foto de todo el grupo. Os pongo aquí la que nos hicimos Jorge, Carlos, Tomàs y yo (Rosendo ya se había ido). Espero que hiciéseis la vuestra y, si me la enviáis, la ponemos en este "post", por supuesto. También saludamos a las familias de José Luis, Emili y Fernando que no paraban de animar a los que llegaban y que, luego, disfrutaron de una comida juntos. ¡Es lo mejor de la bici; poder compartirlo!
Jorge, Carlos, Tomàs y Alberto con Montserrat al fondo. ¡Otra más al "saco"!
Un año más, otra Montserrat más. Y, este año, "chapeau" para los organizadores. Esta Pedalada merece "maillot" para sus participantes; dejaos de manguitos, polos y otras zarandajas. Así bien; solo el pero de la falta de bebidas isotónicas en los avituallamientos. ¡El año 2.010 nos volvemos a ver!