lunes, 6 de septiembre de 2010

Un veterano y dos novatos en la Pujada al Turó de L'Home

Veterano y dos novatos, pero....¡¡disfrutando los tres de un gran puerto y un gran día de ciclismo!! Alberto, Tomàs y Quique, al que se unió su amigo Angel, nos atrevimos -en mi caso, un año más- a desafiar "las leyes de la naturaleza humana". Es decir, que, en agosto...¡hay que descansar!, y que, en septiembre, ¡se debe empezar a pedalear suave! Y a fe que las hemos desafiado.



A las 8:00h, tras habernos levantado a las seis de la mañana, nos encontramos los arriba citados en Sant Celoni, donde, habitualmente, y coincidiendo con su Festa Major, se celebra la Pujada al Turó de L'Home: un puerto "bestial" de 26 km de subida continua, con más de 1.600 metros de desnivel positivo acumulado. Y, sobretodo, esos 6 kilómetros finales, tras una subida continua y dura, en los que te encuentras los "picos" de desnivel -en torno al 14-16%- más duros.



Por supuesto, tras recoger los dorsales, nos hicimos la foto de rigor y, luego, nos dirigimos a la salida. Mis compañeros "novatos" se quedaron en cola de pelotón ya que no querían riesgos innecesarios y yo, por mi parte, salí como el año pasado con Jorge: a tope con plato para aprovechar los tres kilómetros iniciales que son llanos.





Quique, Angel, Alberto y Tomàs preparados para la Pujada con el Turó de L'Home al fondo


Aún así, ya notaba el entrenamiento de las semanas anteriores, que, al parecer, fueron excesivos: piernas duras, sin frescura y, además, notando ese pequeño resfriado que arrastraba. Ya me imaginaba arrastrándome hasta meta.


Paso Mosqueroles y la Costa del Montseny con la esperanza, en todo momento, de poder agarrar alguna rueda a mi ritmo pero, claro, si no te ves bien, quien te pasa se va y, si a lo lejos ves a alguien a tu ritmo pues....¡eso, que va a tu ritmo pero sigue ahí delante, a lo lejos! Justo al llegar a Fontmartina, me alcanza Quique al que veo muy bien, incluso reservando fuerzas y, poco a poco, acaba yéndose. Me veo mal, muy mal, sin ritmo. Para mis adentros pienso, exclusivamente, en llegar a meta de forma decente. Decido, por primera vez en una pedalada, tomarme un gel. Siempre he sido reacio a ello y, con fruta, frutos secos y barritas energéticas -unido al Aquarius en el bidón, por supuesto- he salido siempre adelante. Pero, esta vez, mi mente me ha jugado una mala pasada y es que -salvo si eres un superserie yendo a tope- en una salida de dos horas no es necesario. Y, encima, a mí, al menos, no me sirvió de nada: tuve arcadas y un "subidón" negativo. Casi pongo pie a tierra. Al menos fue una buena experiencia para saber que, al menos en mi caso, un gel debo tomarlo cuando ya lleve varias horas sobre la bici, tal y como hice en Terra de Remences.


Pasado Fontmartina, nos hacen fotos por parte de la organización. ¡Ahí estamos Alberto, Angel, Tomàs y Quique en pleno esfuerzo! Y, ahí también, empieza lo más duro tras un falso llano. Las rampas que nos llevan al mirador de les Goitadores son terribles y, en mi caso, sigo fatal, empiezan las arcadas provocadas por el gel y decido poner el 25 detrás para ir más cómodo hasta que se me pasa. Llegamos, por fin, a los dos kilómetros anteriores al mirador que son un gran regalo de la naturaleza: una avetada salpicada de algún haya suelta que forman un auténtico túnel natural y que nos refrescó a todos -hay que decir, por otra parte, que hizo bastante calor-.







De arriba a abajo. Quique, Angel, Alberto y Tomàs al paso por la Fontmartina.


Y llegamos al mirador de les Goitadores tras un llano relajante: ¡miedo me da, ya que es señal de que empiezan los terribles últimos seis kilómetros de la ascensión! Al menos, las arcadas y el malestar estomacal habían desaparecido. Seguía "sin piernas", pero, al menos, tanto mentalmente como a nivel de pulsaciones, me encontraba bien. O sea que...¡al ataque! El kilómetro tres, el tan temible kilómetro con rampas del 14 y 16% y un "pico" máximo al 18%, me puso a prueba pero, tras pasarlo ya me vi en meta sin poner pie a tierra. Paso el avituallamiento y, cuando ya estoy en el último kilómetro, Quique viene a buscarme y me da el último empujón. ¡Gran subida de Quique: 1h 42', saliendo tranquilo y subiendo reservándose! Yo, por mi parte, finalizo mi segunda Pujada al Turó con 1h 51'. ¡Sólo cuatro minutos más que el año pasado! Al ver el tiempo, me animé un poco y, por supuesto, me animé un poco, aunque me habría gustado haber subido en mejores condiciones: ¡sufrí como nunca! Solo recuerdo algo parecido cuando tuve que hacer los últimos kilómetros de mi primer Cabrerès (año 2.003) caminando tras una "pájara" monumental. Pero, como buen ciclista, ¡contento tras el sufrimiento!

Me hago una foto con Quique mientras esperamos al resto. Llega Angel en 1h 54': ¡muy bien al ser su primera subida! y, Tomàs, que llega en 2h 06', tras ¡¡haberse hecho 100 km en carretera el día anterior!!



Quique y Alberto en meta.
Tomàs llegando a meta.


¡Otro reto al saco: la Pujada al Turó de L'Home! De izquierda a derecha: Tomàs, Alberto, Quique y Angel

Más fotos, comentarios sobre la subida, ¡tremendo Quique!, contentísimo tras hacer su primera pedalada en carretera y Tomàs, muy bien, a pesar de haber salido el día anterior. Angel, el amigo de Quique, más que satisfecho tras bajar de las dos horas. En fin, ¡que nos lo pasamos muy bien arrastrando la "fina" durante 26 interminables kilómetros de subida! El reto unánime era repetir el año que viene, por supuesto. ¡Habrá que seguir entrenando en agosto, que se le va a hacer!

Tras fotos de rigor, la delicia para Tomàs: ¡¡26 kilómetros de bajada!! Mejor no comento las velocidades que llegamos a tomar, je. Llegada al pabellón donde, tras recoger el regalo de la Pujada -unos magníficos guantes-, dispusimos de un buen almuerzo, unas risas y comentarios ciclistas varios......¡y otros no tan ciclistas que nos guardamos para nosotros, je, je!
¡Hemos vuelto a hacer el "cim" del puerto más duro de Catalunya! Ahora, a por otros retos, promesas o salidas que nos llenen de satisfacción. Ya los hay previstos: La Flecha-Rat Penat, la Valbuena, la Selénika, la SJD-Montserrat y otros no previstos......¡y es que la Penya BTT Canigó no para!

4 comentarios:

Noe dijo...

Andaaa, yo andaba por allí en el pabellon!!!!
El Turó es un puertaco! Subirlo siempre es motivo de satisfacion, porque anda que no se hace rogar el "jodio", jaja!
Felicidades a los tres!!

jorgeherraez dijo...

Enhorabuena ,menuda subidita de 26 kilometros,jejeje, otra subida conquistada.

Txarly dijo...

Estais echos unos fenomenos, menudo puertecillo os habeis echo entre pecho y espalda.

Si es que no parais, haber si descansais un poco y nos da tiempo al resto a pillaros, qe las vacaciones están para descansar, comer y beber, jejeje....

ENHORABUENA CAMPEONES!!!!!!

Alberto Lázaro dijo...

Gracias a los tres por vuestros comentarios. A tí, Noe, te pongo uno en tu "blog". Jorge y Carlos: ¡vosotros sí sois unos fenómenos! Bola del Mundo, Cerler, Tourmalet, aunque, desde luego, el Turó no desmerece...¡Un abrazo y a ver si os animáis para subir el Turó en BTT con Carlos Prieto!